Interseccionalidad: Cuando la cantidad de los factores sí altera el producto

Le llaman Sara y toma dos antinflamatorios cada ocho horas para calmar el dolor de dientes que le dejó la mala praxis de iDental. Es la única manera  de aguantar el dolor e ir a su trabajo  de temporada como camarera en un hotel de cinco estrellas de Salou, con horarios ilegales y sueldos precarios. A pesar de haber estudiado enfermería en su país, ha sido la única manera de trabajar desde que llegó a Cataluña, y así enviar dinero a su familia en Ecuador.

Él trabaja como vigilante de la Renfe y sigue pagando la hipoteca de la casa que le han quitado los bancos. Es homosexual y siente miedo de contarlo porque está casado,  tiene dos hijos y no quiere perder su trabajo.  Se llama Arnau.

Fátima sale cada día de casa con el velo puesto pero al llegar a la universidad se lo quita hasta que regresa nuevamente a casa. Fue violada de pequeña por un familiar pero su padre decidió que no se hablaría nunca del tema. Se está planteando la idea de ir a la próxima marcha del 8 de marzo sin velo.

Tres historias de vida que reflejan los distintos niveles de opresión sobre tres personas y como éstas interaccionan entre los ejes identitarios biológicos, sociales y culturales de las mismas. Es muy probable que las tres historias se mezclen entre sí y se repliquen miles de veces, el dilema es cómo estamos afrontando la situación y cómo se producen las dobles o triples opresiones repercutiendo contundentemente en la vida de las personas.

Estas dinámicas sociales dan vida a lo que hoy llaman los sociólogos  “interseccionalidad”, y se refieren a la capacidad de interacción múltiple de las identidades sociales y sus sistemas de opresión. Así mismo, da por hecho que la opresión no actúa sola, y que por el contrario se interrelaciona para crear un nuevo  sistema de opresión múltiple. Pero ¿qué importancia tiene que una persona pueda ser mujer, inmigrante y violentada sexualmente al mismo tiempo o un hombre de clase trabajadora, afectado por la crisis económica del país, sea homosexual o qué una mujer no le validen sus estudios por ser inmigrante y deba aceptar trabajos precarios porque su situación económica es apremiante? La respuesta es que los niveles de opresión por los que están pasando son dobles o hasta triples, repercutiendo en sus vidas particularmente, pero es también ahí dónde la interseccionalidad se convierte en una herramienta para la justicia social y la justicia económica.

Sara, Arnau y Fátima viven identidades múltiples con varias capas de opresión, las cuales son producto de la historia, del contexto, y las estructuras de poder. Una de sus inevitables consecuencias es la influencia de esas capas de opresión sobre el acceso a derechos y oportunidades de cada persona.

En el caso de los movimientos afrofeministas, la interseccionalidad es imprescindible para llenar los vacíos y dolores que ha dejado la historia, tanto la esclavista como del movimiento feminista de la primera ola, ya que el feminismo blanco inicial ha homogeneizado a las mujeres, encerrando a todas dentro del mismo canon de mujer blanca, heterosexual y de clase media, negando así las realidades del resto de las mujeres del mundo. De hecho fue el movimiento feminista multirracial de finales de los 60´s el que dio inicio al concepto de interseccionalidad, poniendo sobre la mesa el debate sobre  las formas en que se combinan el género, la raza y la clase para determinar el destino de las mujeres.

En ese sentido y de manera errada, la izquierda tiende a actuar frente a la interseccionalidad promoviendo políticas paternalistas. Contrario a esto, el análisis determina que la suma de identidades opresivas no debe ser considerada una carga que empeora la vida, sino que debe ser entendido como un conjunto de dinámicas sociales que llevan a experimentar a las personas situaciones sustancialmente diferentes, con matices de diferentes colores que actúan como “manuales” cuyo objetivo es proponer acciones políticas en sintonía con la justicia social.  De igual manera, el uso de la interseccionalidad depende de cómo sea usada, ya que pasaríamos de un extremo constructivo para la sociedad  al otro que nos lleve a ejecutar políticas individualistas y asistenciales.

Para que la justicia social exista, primero las personas debemos hacer varios cambios ideológicos y culturales. El hecho de que la sociedad sea más justa es un objetivo con muchas aristas, las cuales deben ser intervenidas en simultaneidad y con igualdad de relevancia. Ejemplo, para garantizar que Fátima goce de sus derechos como mujer, no basta sólo con fijar cuotas de participación femenina en la política, en cargos estatales o en empresas privadas; tienen que ser revisados aspectos como la condición de la mujer inmigrante, musulmana, con diversidad funcional, y entender que existen también mujeres negras, gitanas, homosexuales, bisexuales, transexuales, pobres, ricas, con acceso a la educación y sin acceso a la educación, etc.

En definitiva, como sociedad debemos entender que las personas y sus problemáticas son interseccionales, por lo tanto los movimientos sociales deben luchar desde la interseccionalidad. De igual manera las políticas de acción estatales. Ahora bien, ¿cuál es la apuesta de los movimientos sociales a la interseccionalidad como instrumento en favor de las luchas?  Cuándo lo movimientos feministas no mixtos, se declaran no mixtos, ¿dónde dejaron a las mujeres que cambiaron su sexo porque se sentían hombres o viceversa?  ¿Es porque ya no son mujeres y ahora pasan a ser transexuales? La respuesta no es fácil, incluso debo reconocer que aún no la conozco. Pero lo que sí sé es que estamos obviando los matices y homogenizando las personas y sus identidades biológicas, sociales y culturales. Como dijo la escritora y activista sudafricana Sisonke Msimang, “todos estos factores inciden en tu vulnerabilidad”.

Un comentario sobre “Interseccionalidad: Cuando la cantidad de los factores sí altera el producto

  • el 13/10/2018 a las 18:50
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    El titular es absurdo. Es el orden de los factores lo que no altera el producto. Cualquier factor n distinto de 1 altera el producto. Solicito la corrección inmediata del mismo, ya que cualquier adolescente que esté estudiando matemáticas y lea el titular puede creer que la propiedad inversa es cierta. Tened rigor o no os metáis en campos del saber ajenos.

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