Presupuestos 2019: ¿Realmente benefician a la clase trabajadora?

El 11 de octubre de 2018 será un día marcado en rojo en el calendario de las fuerzas socialdemócratas de nuestro país. Ese día, a eso de las 8:30 de la mañana, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias formalizaban el acuerdo por el cual el Gobierno de España y Unidos Podemos acordaban el pacto por los Presupuestos Generales de 2019. Este acuerdo, como muchos medios de comunicación han señalado durante esta semana, supone una ruptura con las políticas de austeridad impuestas por la troika hace más de seis años.

No obstante, no han tardado en aparecer voces críticas – y muy críticas – en contra del acuerdo alcanzado entre el PSOE y Unidos Podemos. Principalmente, estas voces han venido de los sectores más conservadores del arco político. Pablo Casado, líder del PP, ha llegado a asegurar que estos Presupuestos son “suicidas” y que “son la base de una nueva recesión”. Por su parte Albert Rivera, líder de Ciudadanos, ha asegurado que “Sánchez e Iglesias pactan subir los impuestos a la clase media trabajadora y disparar otra vez el gasto”. El debate y la batalla están servidos para los próximos meses. El escenario, el Congreso de los Diputados y Twitter. En juego, los intereses de la clase trabajadora.

Es evidente – estarán de acuerdo conmigo – en que este acuerdo entre el PSOE y Unidos Podemos por los Presupuestos de 2019 ha agitado el avispero de la clase política española, que se ha visto obligada a posicionarse a favor o en contra de su aprobación. Si no ha dejado indiferente a nadie es precisamente porque está en juego la credibilidad de dos maneras contrapuestas de entender el modelo económico del país. Por un lado, están quienes defienden la inversión en desarrollo económico y humano como vía para aumentar el crecimiento económico a medio y largo plazo; por otro, quienes defienden que solo mediante la austeridad presupuestaria se puede alcanzar la reducción del déficit y de la deuda pública.

No obstante, no es un secreto que a los trabajadores y trabajadoras de nuestro país no les termina de quedar claro si estos Presupuestos 2019 serán beneficiosos para sus intereses o supondrán, otra vez más, un paso atrás en las aspiraciones de la clase trabajadora para mejorar sus condiciones laborales y salariales. Surge pues una pregunta de difícil respuesta a la que solo el tiempo dará una contestación, pero una sensación en el aire de que acabe como acabe esto algo va a cambiar en cientos de miles de hogares.  ¿Puede estar satisfecha la clase trabajadora con este acuerdo?

Sin duda, la medida estrella de estos Presupuestos Generales del Estado 2019, la subida del salario mínimo interprofesional de 735 a 900 euros brutos mensuales, ha sido lo más comentado en los puestos de trabajo. Es cierto, el salario mínimo nunca había estado tan alto, una medida que sin duda habrán celebrado miles de trabajadores precarios que echando más de 10 horas en muchos casos no llegaban a los 700 euros al mes, pero que nos sigue situando a la cola de los países de Europa. En Francia por ejemplo, que según en qué punto del país se viva queda a tiro de piedra, el salario mínimo se sitúa en los 1.498 euros, más del doble de lo que teníamos hasta ahora.

Otra de las medidas estrella de este acuerdo ha sido el acuerdo sobre la implantación de permisos de maternidad y paternidad simultáneos, que supondrá el aumento paulatino de estos permisos hasta los 112 días. Algo de lo que tienen buena parte de responsabilidad las movilizaciones feministas de estos últimos años y que asegura que cada persona progenitora, independientemente de si es hombre o mujer, disponga de 16 semanas de permiso intransferible – 2 semanas a partir del nacimiento más un permiso adicional de 14 semanas a escoger durante el primer año – con el 100% de su sueldo.  Un avance en lo que a derechos de los trabajadores y materia social se refiere, pero insuficiente. España sigue estado a la cola de una lista encabezada por Suecia, donde madres y padres disfrutan de 480 días de permiso – un año y tres meses – y en la que tenemos por delante a países como Bulgaria, con 227 días de permiso para las madres, o Albania, con 365.

Estas medidas se unen a otras de igual o mayor calado como la revalorización de las pensiones según el IPC, el aumento en un 1% del impuesto de patrimonio a partir de los 10 millones de euros o la regulación tan necesaria de los precios del alquiler. Unos presupuestos de corte socialdemócrata que evidencian la intención por parte de las fuerzas progresistas de nuestro país de dar un giro de 180º grados a las políticas del anterior ejecutivo pero que siguen siendo insuficientes si queremos equipararnos al resto de Europa, sobre todo cuando somos la quinta economía de la zona euro.

Por cierto, llegados a este punto muchos aun se estarán preguntando si España podrá asumir el coste de estos presupuestos. El clásico “sí, sí, eso está muy bonito, pero quién lo paga”, normal por otra parte después de diez años en los que nos han enseñado que ser pobres nos hace más inteligentes y felices. El Gobierno, a través de la Ministra de Hacienda María Jesús Motero, se ha apresurado a responder para disipar las dudas: las medidas incluidas en los presupuestos tendrán un coste de 2.082 millones de euros mientras que se esperan unos ingresos por recaudación fiscal de 5.678 millones. Hagan cuentas y esperemos, visto lo visto los últimos años no parece mala oferta.

En definitiva, estos Presupuestos 2019 son una buena noticia para una clase trabajadora española a la que le han dicho demasiadas veces en los últimos años lo que no puede hacer y que ha visto limitado su poder adquisitivo. No obstante, queda mucho camino por recorrer si queremos superar la barrera de los 1.000 euros de salario mínimo interprofesional, queremos alcanzar el año de permiso de maternidad y paternidad, el momento más importante en la vida de un recién nacido o aspiramos a equiparar las pensiones a niveles europeos. Unas buenas condiciones laborales y unos salarios de calidad no pueden ser una opción en uno de los países lideres de la Unión Europea. Parece que algunos partidos políticos ya se han dado cuenta. Juzguen ustedes mismos. Quién evaluará si estos Presupuestos son un acierto o un fracaso será la clase trabajadora.

 

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